Después del éxito nacional e internacional de Los Colores de la Montaña estrenada en 2011, el director antioqueño Carlos César Arbeláez regresa con Eso que llaman amor, producción que se estrenará el próximo 1 de diciembre en las salas de cine de Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades capitales del país. Un filme que narra tres historias de amores y desamores que tienen como punto de partida una cafetería en el centro de Medellín, que transcurren al mismo tiempo un domingo Día de Madres y que se unen por momentos en hechos cortos.
Un largometraje de ficción donde los personajes se mueven guiados por una realidad y un destino que no pueden abandonar. Un reflejo sincero y humano del amor -como sentimiento universal- que llena la vida de estos personajes cotidianos.

Carlos César Arbeláez vuelve a confiar la producción de una nueva película a Juan Pablo Tamayo. Juntos, le regalarán próximamente a los espectadores Eso que llaman amor, un drama realista, con una visión muy personal y sensible de los espacios y, sobre todo, de sus personajes, que aunque pertenecen a Medellín, se acercan a muchas realidades y el espectador se podrá identificar de manera fácil con ellos.
En Eso que llaman amor, el arte se hizo de modo muy naturalista, respetando los espacios originales y con apenas unos pocos elementos que resaltaran y le dieran familiaridad a los espacios retratados, como medio de expresión de las condiciones de vida de los personajes, sus creencias, costumbres y experiencias. Con una banda sonora minimalista compuesta por Martin Ferre de la banda Bajo Fondo la película exalta esos espacios y emociones que están presentes.
Camila debe llevarse a casa los restos de su único hijo asesinado, ya que el cementerio será demolido. Erika se prepara para viajar a España con la ilusión de reencontrarse con su pequeña hija (y con una nueva vida); pero antes decide hacer un último servicio a un cliente japonés en un hotel, que le traerá una sorpresa inesperada. Marlon y la Muchacha Alegre trabajan en la calle como estatuas humanas, y -después de un día de labores mientras ambos se quitan sus disfraces en el pequeño cuarto de una residencia- cada uno conocerá no solo el rostro del otro, sino la realidad de sus vidas.
Eso que llaman amor buscará mover los espectadores colombianos a tomar una posición activa respecto a cada una de las tres historias y a terminarlas desde las perspectivas y las apreciaciones individuales.


