Kevin Costner regresa a la gran pantalla con la película "Mente Implacable"
El reconocido actor Kevin Costner vuele a la gran a pantalla para demostrar que aún es la gran estrella de cine que otros tiempos fue. Sin embargo, su protagonismo en la nueva película del director israelí Ariel Vromen queda manchada por la mediocre historia que esta tiene.
Empecemos hablando de la complicada historia de Mente Implacable: Jérico (el personaje de Costner) es primero sentenciado a vivir con un grillete en el cuello que lo mantiene de pie dentro de una celda en una prisión de máxima seguridad, al parecer, su descripción y problema neurológico lo hace el psicópata perfecto, gracias a esta condición es seleccionado para una neurocirugía experimental (como ratón de laboratorio) en la que le transplantan los recuerdos de un agente llamado Bill (protagonizado por Ryan Reynols) quien fue víctima de un anarquista español que quiere acabar con todos los gobiernos usando un complicado software que fue diseñado por "El Holandés".
A este punto escribiendo esta reseña nos damos cuenta de lo simplona y poco verosímil de esta historia pero, para el morbo, esta película está repleta de acción y grandes dosis de violencia gráfica y abuso contra la mujer, que justificado, poner a Gal Gadot, que interpreta a Wonder Woman a ser una "dulce esposa" que cuida a la familia no parece bien del todo. Ah sí, y todo es parte de una misión para rescatar una muy valiosa bolsita que contiene algunos fajos de billetes de $100 dólares.
La película es un despropósito, con todo. La élite justiciera del gobierno muere de formas terribles y por heridas de más que una sola bala. La ciencia es tan irreal que podemos detonar misiles nucleares con un laptop en cualquier lugar del mundo. Plagada de clichés y de situaciones tan inexplicables que literalmente el espectador queda con la excusa: esto pasa simple y llanamente por la "magia del cine".





